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Año: 20, Octubre 1978 No. 423
LOS REACCIONARIOS
Harry Lee Smith
Ningún epiteto satisface más a los socialistas que la palabra: «reaccionario». La aplican sin restricción a los que abogan por el capitalismo, la libre empresa, o un vigoroso individualismo.
El diccionario define al reaccionario como aquel que propugna por
1) una acción, fuerza o influencia opositora al progreso, o
2) un movimiento regresivo que busca volver a las condiciones antiguas, en las que el adelanto era menor.
En este siglo estamos experimentando una reacción contra el primer sistema exitoso de propiedad privada que contrasta con el sistema de propiedad antiguo en el que toda la tierra o latifundio era propiedad de las clases gobernantes. Ya que la tierra y sus productos proveen los medios de supervivencia, quien controle la propiedad, controla a los hombres. La propiedad pública de la tierra y el control público de la propiedad han sido esenciales para el sostenimiento de las clases gobernantes.
Estas pequeñas pero poderosas clases privilegiadas no producían nada y vivían de los impuestos que exigían de sus vasallos. Ataban a sus siervos a la tierra, a fin de evitar que éstos les disputaran su riqueza, su poder político y el prestigio social de la nobleza.
Unicamente durante los últimos dos siglos, la propiedad privada ha logrado alcanzar una vasta aceptación. Bajo este sistema, los individuos gozan del privilegio de poder adquirir propiedad en forma no coercitiva y también de poder disponer de ella a través del comercio pacífico. Supuestamente, los gobiernos han sido constituidos para proteger ese derecho.
Durante el siglo diecinueve en los Estados Unidos de Norteamérica, fue política nacional el que se transfiriera la mayor cantidad de tierra posible al sector privado. Hoy, aproximadamente el sesenta por ciento de la tierra es de propiedad privada. Pero hay una reversión en el proceso y hoy existen fuerzas poderosas pujando por establecer nuevamente el sistema de propiedad pública. Esta reacción está ganando terreno a pesar del increíble éxito que el sistema de propiedad privada tuvo en la emancipación de los campesinos. Durante los últimos dos siglos el proceso ha transformado a aproximadamente una tercera parte del mundo en naciones desarrolladas y ricas, en las que la mayoría de la población vive mejor que las antiguas clases gobernantes. Bajo los antiguos regímenes, el mundo civilizado permaneció prácticamente en estancamiento durante diez mil años.
El sistema de la propiedad pública es una institución primitiva que se inició en la época tribal y persistió durante el feudalismo de la Edad Media. El indio americano por ejemplo, no tenía concepto de la propiedad privada de la tierra.
La reacción del siglo veinte en contra del capitalismo ha sido uno de los levantamientos más violentos que recuerda la historia.
Vivimos en la época más sangrienta que el mundo ha conocido.
La primera guerra mundial fue la última batalla librada en defensa del sistema antiguo de propiedad pública, en la cual cuatro de las dinastías reinantes perdieron su poder y sus dominios los Hapsburgo, los Hoherizollernz, los Romanovs y los Osmanlis. La segunda guerra mundial vio la reacción en contra del individualismo económico tanto del viejo como del nuevo sistema de propiedad pública el viejo representado por los mandatarios militares japoneses y el nuevo por los fascistas. El fascismo es una forma de socialismo que permite que exista el sistema de propiedad privada, pero bajo el control del estado. Es el primer paso hacia atrás en dirección al sistema de propiedad pública. Esto explica la estrecha relación entre Stalin y Hitler en los días previos a la Segunda Guerra Mundial. Estrictamente hablando, los Estados Unidos de Norteamérica se han ido convirtiendo más y más en fascistas desde la introducción de la política de «New Deal» («Nuevo Trato»).
Finalmente los conflictos en Corea y Vietnam representan la reacción en contra de un naciente capitalismo llevado a cabo por los partidarios del nuevo orden de propiedad pública o sean los comunistas y socialistas. Probablemente la reacción más devastadora en contra de la propiedad privada se ha llevado a cabo a través de las persecuciones internas en la Unión Soviética y en la República Popular China.
En China y en Rusia el sistema arcaico de propiedad pública aún persiste. El pueblo está atado a la tierra en su lugar de origen. No puede alejarse de allí so pena de muerte. Los regímenes comunistas se perpetúan en el poder después de usurparlo en forma coercitiva. En los países comunistas un pequeño y selecto grupo de gente que no produce nada, vive a costillas de los impuestos que obligan a pagar a los campesinos. El ardor con que arguyen que sus disposiciones benefician al populacho es únicamente comparable a lo que reclamaban los antiguos monarcas. De manera que ¿ qué ha cambiado? Entre el antiguo sistema de propiedad pública y el nuevo sistema de propiedad pública únicamente ha habido un cambio de caras y de nombres. Es casi imposible distinguir entre el absolutismo de los antiguos reyes y el de los comisarios.
Según la definición del diccionario, los verdaderos reaccionarios son los socialistas y los comunistas. Son los socialistas los que presentan oposición al capitalismo que fue el que logró emancipar a los campesinos por vez primera en la historia. Son los socialistas los que abogan por un movimiento regresivo, por un retorno al pasado, al tiempo en que imperaba un sistema de propiedad pública menos avanzado que fue el que mantuvo a las masas en un estado egalitario de miseria y servidumbre durante miles de años.
Los enormes estados esclavistas de China y Rusia tienen todas las instituciones coercitivas básicas de las clases privilegiadas del pasado, hoy ya desacreditadas. Los socialistas son los reaccionarios que han heredado las actitudes arcaicas de las antiguas clases privilegiadas. Ya es tiempo que las cosas se conozcan tal y cual son.
Tomado de : «The Freeman» Enero 1977
Tradujo: Hilary Arathoon
«Toda ideología colectivista desde la idea del estado benefactor hasta el comunismo totalitario, está urdida en un telar de errores económicos».EDMUND A. OPITZ