Año: 28, Enero 1986 No. 598

N. D. El artículo siguiente es una traducción del publicado por Human Events, el 7 de septiembre de 1985, bajo el nombre «Worldwide, Socialism Proves To Be Disastrous». Human Events es una publicación semanal conservadora de los Estados Unidos de América. Traducido por M. R. de Godoy.

EL SOCIALISMO: DESASTRE MUNDIAL

Por Allan C. Brownfeld

Alrededor del mundo, los países que han acogido al socialismo e implantado el estado benefactor están sufriendo las consecuencias. En algunos, como en Etiopía, el socialismo es responsable de la hambruna que sufren cientos de miles de personas. En otros, como en Israel, es responsable de una economía fuera de control, con una tasa de inflación del 400%. A lo largo de Europa Occidental, los estados paternalistas del socialismo se están retrayendo. En el Africa, el socialismo ha convertido a países que antes eran exportadores de comida, en importadores. El contraste entre el dramático progreso económico de las economías de mercado libre de Asia y el estancamiento de las economías socialistas de Africa resulta cada día más marcado. El análisis de la experiencia de 17 países africanos y asiáticos durante el periodo 1962-82, resulta muy instructivo.

Los países del Africa son: Camerún, Costa de Marfil, Etiopía, Ghana, Kenia, Madagascar, Malawi, Mali, Senegal, Sudán, Tanzania, Zaire, y Zamba; los de Asia son: Corea del Sur, Filipinas y Tailandia. Estos son los países del Asia Oriental y del Africa sub-Sahara para los que información financiera; se han omitido los países petroleros de la OPEP y aquellos países que tienen una población menor de cinco millones. Keith Marsden, Consejero de Operaciones del Banco Mundial en Washington, evalúa así los resultados de ese análisis:

«El crecimiento económico está fuertemente correlacionado con el aumento real del crédito doméstico al sector privado. El crecimiento económico también está positivamente relacionado a la proporción del crédito al sector privado dentro del total del crédito doméstico. Esto sugiere que el sector privado utilizó sus recursos financieros más efectivamente que las empresas estatales del gobierno».

«Un segundo descubrimiento principal fue que los logros económicos no están significativamente ligados al flujo financiero del extranjero. El financiamiento externo a los gobiernos africanos fue, generalmente, más alto en relación al producto nacional bruto que para sus contrapartes del Asia Oriental. Pero estas transferencias internacionales de recursos no lograron aumentar el crecimiento, a no ser cuando fueron acompañadas por medidas para aumentar el ahorro interno y hubo un amplio acceso al crédito para el sector privado».

El estudio demostró que con la excepción de Zaire, todos los países comenzaron este período de veinte años con un sector privado activo y mercados financieros domésticos adecuados a sus necesidades. A través de los siguientes 20 años sus senderos divergieron. En Africa, los monopolios estatales y masivos déficits fiscales orillaron a las compañías privadas; y el control gubernamental sobre las tasas de cambio, los costos de inversión y las tasas de interés causaron tales distorsiones en el mercado que resultaron en una ineficiente utilización de los recursos. En contraposición, en Asia muchos países adoptaron políticas de mercado libre.

Marsden anota: «Entre los países analizados, Corea del Sur y Ghana muestran el contraste más agudo en sus actuaciones. En 1962, su ingreso per capita era casi idéntico, $491 y $490 respectivamente en U.S.$ dólares de 1980. Tenían otras características comunes: 66% de la fuerza laboral de Corea trabajaba en la agricultura comparado con 64% en Ghana; 90% de las exportaciones de Ghana eran productos básicos y el 86% de las de Corea también lo eran. Sin embargo, tan sólo 20 años más tarde, el sur-coreano promedio ya disfrutaba de ingresos cinco veces mayores que los del promedio del de Ghana.

Lo que destruyó la economía de Ghana fue el socialismo. Marsden indica que «Las habilidades empresariales y recursos del finquero de cacao de Ghana, que había producido uno de los niveles de vida más altos de Africa al tiempo de la independencia, fueron drenados por comisiones estatales de mercadeo para financiar inversiones públicas mal concebidas y para mantener una burocracia inflada. Hacia 1982, el sector privado había sido tan exprimido y el sector público era tan ineficiente que la recaudación de impuestos había caído a 4% del producto interno bruto. Las exportaciones solamente llegaron al 2% del PIB, muy por debajo del 28% alcanzado en 1962. El crédito al sector privado escasamente llegó al 2% del PIB».

Aquellos que implantaron el socialismo en el Africa están ahora modificando sus políticas. En junio pasado, el presidente de Tanzanía Julius Nyerere, uno de los fundadores del socialismo africano, anunció el levantamiento de la prohibición de la propiedad privada de vivienda para alquilar, vigente durante 14 años, y un plan para vender a empresas privadas muchas fincas pertenecientes al Estado. Mientras que pocos líderes están anuentes a aceptar públicamente que ahora están abandonando el modelo socialista, el ministro de Finanzas de Tanzanía, Celopa Msuya dio: «Cortar costos no es ni socialismo ni comunismo, es sentido común. Pero aquellos que son realistas pueden ver que el país se está movimiento en otra dirección». Al mismo tiempo, Mozambique, un país autoproclamado marxista, elaboró legislación para promover la inversión privada, bajó los impuestos, y suavizó el control sobre la importación-exportación en un afán de atraer a capitalistas extranjeros.

En Occidente, aquellos que flirteaban con el socialismo están ahora dando marcha atrás y tratando de moverse en una dirección diferente. En Nueva Zelandia, el Primer Ministro David Lange está sacudiéndose las políticas socialistas que han caracterizado a su Partido Laborista. Devaluó el dólar de Nueva Zelandia un 20% y ha comenzado a de-regular el sistema financiero; ya desmanteló un antiguo sistema de licencias de importación que protegía a las manufacturas domésticas. También está reestructurando el sistema tributario, cortando los subsidios a la agricultura y recortando el presupuesto federal.

En Gran Bretaña, el Gobierno anunció en junio sus propuestas para reducir los beneficios del seguro social. Algunas de las propuestas abolirían o limitarían algunos de los pagos a los que todos los ciudadanos son elegibles sin importar su nivel de ingresos; otras impondrían más altos límites de ingreso o nuevos requisitos para calificar para los beneficios.

En Francia, el socialista Francois Mitterand está destruyendo muchos de los más apreciados mitos económicos de la izquierda. La política anterior de nacionalización de la banca y de las principales empresas ha cedido su lugar a un énfasis para desarrollar la iniciativa privada y reducir el rol del Estado. El ha instituido un nuevo y más duro enfoque para las compañías que están perdiendo dinero y recurren al gobierno para obtener subsidios. En mayo, por ejemplo, Mitterand rehusó ayuda al mayor grupo de ingeniería pesada, Creusot Loire, y anunció despidos masivos en la industria del acero.

En Holanda, Bélgica, Suecia y Dinamarca han habido recortes drásticos en los gastos de beneficencia estatal y seguridad social. Los intelectuales por toda Europa están desilusionados con el socialismo. Leonardo Mondadori, del grupo editor Mondadori de Italia, dice: «El movimiento real es uno hacia el centro de la sociedad. Ya no hay manera de vender a Herbert Marcuse en Italia en 1985. Los socialistas italianos, si se forzaran las cosas, resultan ser el primer gobierno conservador que hemos tenido»

El socialismo es un fracaso económico y un sistema inhumano que ha llevado al sufrimiento y al hambre a una gran parte del mundo. ¿Cuántos fracasos más habrán de suceder antes de que aprendamos la lección?

Una Sociedad de Servicio al Prójimo

«La libertad en la sociedad significa que el hombre depende de otras personas, y que éstas a su vez dependen de él. Bajo la economía de mercado, bajo la «economía libre», la sociedad es un estado de cosas donde todo el mundo sirve a sus prójimos. La gente piensa que en la economía de mercado hay jefes que no dependen del apoyo y la buena voluntad de otras personas. Piensan que los capitanes de la industria, los hombres de negocios, los empresarios, son los verdaderos dueños del sistema económico. Pero esto es una ilusión. Los verdaderos amos del sistema económico cuando hay libertad son los consumidores. Y si los consumidores dejan de demandar los productos de ciertas industrias, entonces los «capitanes» de esas industrias se verán obligados a abandonar sus eminentes posiciones en el sistema económico, si es que no ajustan sus acciones a los deseos y mandatos de los consumidores»

Ludwig von Mises , Conferencia en Buenos Aires, Argentina 1959.

«El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y el Evangelio de la envidia.»

«Que el tener ganancias es reprochable es un concepto socialista»

«Yo considero que lo verdaderamente reprochable es tener pérdidas»

Winston Chruchill (1874-1965)