Año: 29, Mayo 1987 No. 629

N. D. Alvin Rabushka es Senior Fellow del Hoover Institution of War, Revolution and Peace de Stanford, California. Ha escrito cinco libros y varios artículos sobre Hong Kong. El Dr. Rabushka será el conferencista principal en el Simposio «EL MILAGRO ECONOMICO: mito o realidad para Centro América», que se llevará a cabo en la ciudad de Guatemala el 12 de mayo de 1987.

EL MILAGRO DE HONG KONG

Por: Alvin Rabushka

¿Cuáles han sido los factores responsables del milagro económico de Hong Kong? La respuesta a esta pregunta se encuentra en las políticas económicas y presupuestales de la colonia. Mientras que las primeras fueron diseñadas con el propósito de alentar la actividad económica privada, las segundas aseguraron que el Gobierno no fuera a estorbar el libre funcionamiento del mercado.

El Gobierno de Hong Kong ha adoptado política de «Iaissez-faire» respecto al sector vado, ya que considera que la distribución de recursos más eficiente se logra por medio del libre funcionamiento del mercado.

Al llevar a cabo estas medidas, el Gobierno no ha intentado dirigir el desarrollo estructural de la economía. Esta es precisamente, la mejor política a seguir en el caso de Hong Kong ya que su economía es pequeña y abierta, haciéndola extremamente vulnerable al impacto de factores externos. Por lo tanto, cualquier acción gubernamental con miras a contrarrestar el funcionamiento del mercado resulta poco eficaz.

Una de las formas más eficaces de alentar la actividad económica privada es por medio de un sistema impositivo con tasas de impuestos reducidas. En Hong Kong las tasas máximas de impuestos a la renta son relativamente bajas, a saber: 17% sobre los salarios e intereses y 18.5% sobre las ganancias de las corporaciones. El impuesto por ganancias de capital, uno de los mayores obstáculos a la formación de capital, no existe. La ausencia de aranceles y demás impuestos sobre las exportaciones e importaciones, incluyendo los movimientos de capital, aumentan el atractivo de las inversiones en Hong Kong.

Uno de los principios de la política impositiva y económica de Hong Kong es la no discriminación entre residentes y extranjeros. Esto significa que los inversionistas extranjeros disfrutan de los mismos derechos de propiedad privada que los residentes y, en especial, que gozan de la libertad de invertir y mantener control sobre fábricas y empresas locales.

Hong Kong es un puerto libre, es decir, la mayoría de las importaciones y exportaciones, tanto sean de materia prima como productos manufacturados, no pagan impuestos, a excepción de uno de registro. Sólo se pagan derechos de aduana sobre las importaciones de tabaco, bebidas alcohólicas, alcohol metílico, algunos hidrocarburos y los automóviles. La ausencia de aranceles y controles de divisas permite a los empresarios de Hong Kong abastecer, tanto al mercado doméstico como al exterior a un costo relativamente más bajo.

La estructura impositiva de Hong Kong, así como la Ideología económica del Gobierno de la colonia, ofrecen el aliciente necesario para que el trabajador produzca y el empresario invierta. La función principal del Gobierno es proveer la infraestructura, tanto física como administrativa, y la estabilidad legal necesarias para facilitar las actividades económicas.

El Gobierno de Hong Kong no protege ni subsidia a ningún tipo de industria, interviniendo en el funcionamiento del mercado sólo cuando es necesario resolver problemas que crean presiones sociales. Los controles y regulaciones económicas son mínimos y tampoco existen restricciones sobre el movimiento de capital. Los servicios económicos que el Gobierno presta directamente se administran en forma comercial. En resumen, la filosofía del Gobierno de Hong Kong se puede describir en tres frases: (1) el mantenimiento del orden; (2) interferencia mínima en los asuntos privados y (3) fomentar una atmósfera propicia a las inversiones.

Hong Kong es un mercado financiero completamente libre, ya que no existen restricciones de cambio. Por lo tanto, le ha sido posible atraer una gran cantidad de capital que ha servido para financiar el desarrollo industrial de la colonia y la ha convertido en uno de los principales centros financieros del mundo.

Las formalidades legales a seguir para establecer una empresa son pocas y de costo reducido. El Gobierno no ofrece ningún tipo de asistencia o protección a la industria. Tampoco existe el control de precios o salarios. La acción combinada de la oferta y la demanda es lo que decide cuáles industrias, inversiones o transacciones resultan más exitosas.

Las siguientes circunstancias caracterizan la política económica y financiera de Hong Kong:

(1) una política de equilibrio en el presupuesto fiscal, (2) el mantenimiento de reservas fiscales, (3) evitar la deuda pública, (4) aversión a la planificación central y (5) la provisión de servicios públicos en forma comercial.

Los gastos públicos y el número de funcionarios gubernamentales son cuidadosamente controlados para asegurar que la tasa de crecimiento del sector público, que tiene una tendencia natural a crecer con el tiempo, no sea más alta que la del sector privado y así perjudique la competitividad externa de Hong Kong.

Evidentemente el sistema de libre mercado ha beneficiado a la economía en general, pero cabe preguntar si el obrero común también ha compartido en el crecimiento económico. Los datos históricos demuestran que la distribución de ingresos durante el período de la postguerra ha beneficiado a los grupos de menores ingresos. Las oportunidades económicas de los grupos más pobres de la población han aumentado significativamente. En 1976 el ingreso familiar promedio de este grupo llegaba a 1,300 dólares estadounidenses, monto que en esa época sobrepasaba el índice de pobreza de todos los países asiáticos. En una economía donde la tasa de impuestos es baja, cada aumento en el ingreso familiar equivale a un aumento similar del poder adquisitivo y, a su vez, aumenta el nivel de vida de la población, especialmente el de las familias de bajos ingresos.

En resumen, las conclusiones principales de este ensayo son las siguientes. Primero, aparte de tener un puerto natural y una población sumamente trabajadora, Hong Kong tiene muy pocos recursos naturales. Segundo, la economía de la colonia y el bienestar de sus habitantes dependen completamente del mercado internacional y de la habilidad de! Gobierno de mantener un ambiente económico que aliente y fomente la inversión. Es sobre esta base que el pueblo de Hong Kong ha erigido una economía Industrial moderna.

Las características que han hecho de Hong Kong una economía atractiva para el inversionista, el trabajador y el turista son fáciles de identificar. Entre ellas se incluyen: bajas tasas de impuestos, un número mínimo de regulaciones sobre las actividades económicas y los asuntos personales, la ausencia de aranceles e impuestos de aduana, la falta de restricciones al movimiento de capitales, una moneda estable y segura y la existencia de un sistema de gobierno responsable en cuanto a política económica, fiscal y social. La experiencia de Hong Kong demuestra que el mercado libre como sistema de desarrollo económico no es sólo una de varias teorías, sino que puede resultar exitoso y servir de modelo para otros países en vías de desarrollo que, hasta ahora, han seguido el sendero de la intervención estatal sin éxito.

LA FALACIA DEL MILAGRO

«No hay error más grande que hablar de «Milagro Económico», porque milagro significa algo inexplicable e incompresible a la razón, superior al orden natural y a las fuerzas humanas». »Para quienes han comprendido que el fundamento del progreso –el milagro es la iniciativa privada –la libertad para que cada quien pueda buscar su felicidad no hay misterio en el éxito. El progreso es la simple consecuencia de las decisiones de todas las personas que buscan mejorar su propia condición, en un medio social de respeto a los demás». «El milagro se produce cada vez que se deja a las personas en paz. Es el producto de la voluntad y una extensión de la dignidad de la persona. Se produce cuando las instituciones sociales positivas no van en contra de la naturaleza espontánea del orden de la libertad».