Año: 30, 1988 No. 667
EL Reto al Mundo Libre
Por Juan F. Bendfeldt
El Dr. Edwin J. Feulner, Presidente de la Fundación Heritage, de los Estados Unidos, suele comenzar una de sus presentaciones sobre los retos que confronta la sociedad libre, de hombres libres, con estas palabras:
«Vengo a contarles dos noticias. Una es buena y la otra mala. La buena noticia es que ya se descubrió que el socialismo no funciona. La mala es que dos continentes y la mitad de la humanidad no lo saben aún».El mundo se debate entre dos visiones distintas de la sociedad. Un medio de este conflicto de visiones se está produciendo un cambio que debe comprenderse. La Perestroika y el Glasnost de la Unión Soviética denuncian el fin de la obcecada retórica socialista que no admnistía concesiones, sino únicamente excusas temporales. La China Roja se encuentra en medio de una revolución de aumento a su producción recurriendo sin tapujos al estímulo del lucro personal, promoviendo la inversión extranjera y abriéndose ya al flujo del comercio exterior.
En España vemos al PSOE (Partido Socalista Obrero Español), y a su carismático y joven líder Don Felipe González, hablar con franqueza de un proceso de «maduración» del socialismo europeo, y adoptar en la práctica medidas claramente opuestas a las doctrinas de la visión socialista de la nueva sociedad. Y este fenómeno lo vemos repetido en Francia, Italia, Portugal. Lo que sucede entre la juventud universitaria de Francia es significativo. Hasta hace poco, y durante muchas décadas, fue aquel país el centro del activismo intelectual de la cultura de izquierda. ¿Cuántas de las figuras iberoamericanas de las artes y la literatura, de la política y de la economía no recibieron de las aulas francesas su visión sobre la sociedad? Hoy esa corriente cultural va en una dirección opuesta, hacia una nueva derecha no tradicional. Eso lo vi evidenciado hace algunos meses cuando comenté con un Decano de una universidad francesa las dificultades que enfrentamos en Guatemala para enseñar y analizar el marxismo con seriedad, al toparnos con que ya no hay intelectuales que se declaren a símismos como marxistas. Ya no encontramos gente convencida y calificada para presentar un frente académico serio. Yo asumí que en Francia eso sería distinto. No es así. El Profesor francés me confesó que ya no hay profesores marxistas en Francia. Es más, los profesores que dan clases de marxismo en su institución fueron importados de prestigiosas universidades de los Estados Unidos.
Sin duda el ejemplo más dramático de ese cambio por lo temprano que ocurrió y que ya hoy resulta antiguo, casi olvidado, es lo acontecido con los socialistas alemanes. El 15 de Noviembre de 1959, en Bad Godesberg el barrio residencial de Bonn preferido por los diplomáticos el Congreso del Partido Socialista Alemán abjuró del marxismo. ¿Qué los hizo cambiar? EL MILAGRO ECONOMICO producido al implantar Ludwig Erhard el libre mercado en la destruida Alemania de la Postguerra. Desde entonces los socialistas se han disfrazado bajo el apelativo de social-demócratas, y han aparecido términos nada felices por la confusión que han causado como socialismo en democracia, socialismo de mercado y economía social de mercado.
Por otro lado, forman parte de la misma corriente de cambio y renovación las reformas profundas revoluciones si se prefiere que han dirigido los movimientos liberadores encabezados por Margaret Thatcher y Ronald Reagan. En ambos casos la agenda ha sido muy sencilla: desmantelar el aparato socialista que silenciosamente se había venido imponiendo sobre las dos potencias industriales, desde Chamberlain en Inglaterra, y desde Franklin D. Roosevelt en los Estados Unidos.
Tal vez el ejemplo más dramático del cambio sean los cinco dragones del Pacífico Asiático, y entre estos principalmente Taiwan y Singapur. Hoy ya les llaman los nuevos pases industrializados cuando hace tan sólo 25 años eran más pobres que las naciones de Centro América. Hoy han pasado al Primer Mundo en tan sólo una generación.
¿Cómo están enlazados todos estos acontecimientos? La respuesta es muy sencilla, y el que no se conozca ilustra el fracaso que debemos compartir principalmente los académicos del mundo libre.Este proceso de cambio, del que deben surgir sociedades de hombres nuevos, es el resultado del fracaso del socialismo puesto en práctica. En el siglo pasado, cuando las más recientes versiones de la visión colectivista que nos agobia desde hace milenios se convirtieron en la moda académica en la cultura de izquierda hablar de socialismo era mera especulación intelectual, charla de cafetín, y entretención de velorios. Desde entonces, todas esas ideas fueron puestas en práctica. Hoy, setenta años después de que el terror fue Instituido como método consuetudinario de control político, de mas de 200 millones de seres humanos Sacrificados por la causa socialista, y de ver cómo surgen esas «nuevas sociedades» como vemos pasar en estos momentos en la vecina Nicaragua el socialismo ya no debe ser juzgado por sus ilusorias promesas, sino por sus propias realidades. Antes, la discusión debía llevarse a cabo en un plano meramente teórico; a la evidencia empírica es más que contundente. Y todo este altísimo costo que hemos pagado que todo parece indicar que lo seguiremos pagando en algunos lados pudo haberse evitado.
Ya desde 1920 se había establecido la imposibilidad del cálculo económico en una sociedad centralmente planificada y dirigida. Es decir, la demostración científica de queel socialismo, en cualquiera de sus formas políticas, no es una opción viable. Simplemente no funciona porque no puede funcionar.
Ludwig von Mises, un economista vienés, que por aquella época era un joven profesor, lanzó los siguientes argumentos. Mises simplemente demostró que en un sistema económico sin información sobre la importancia y escasez relativa de las cosas no era posible tomar decisiones acertadas. No es posible la planificación central racional de la vasta y compleja economía moderna, que es el objetivo principal del socialismo como sistema económico. Sin la propiedad privada de los medios de produccióncuya eliminación es uno de los cimientos de la visión colectivista no existe un mercado para los bienes de capital. Sin el mercado no existen los mecanismos de información y coordinación económica, no surgen los precios. Y sin precio, los burócratas están a obscuras en cuanto a poder establecer con eficacia qué necesidades satisfacer, y qué recursos utilizar.
La realidad no ha hecho sino confirmar lo que ya se sabía en la teoría. Estudios más recientes confirman un corolario que destruye la noción del compromiso, del camino intermedio, de la economía mixta. En la medida en que el estado interfiere con la formación de los precios, con el régimen de propiedad, y con la libertad económica, en esa misma medida y en relación directa se convierte en un obstáculo para la eficiente asignación de recursos y la satisfacción de las necesidades de los consumidores.
En su libro MEGATENDENCIAS (MEGATRENDS), el analista John Naisbitt detectó algunas de esas grandes tendencias que marcan las épocas y dividen a la historia en capítulos. Una de ellas debe preocuparles a ustedes, y tal vez, a la luz de estos comentarios, pueda entenderse mejor. Naisbitt asegura que esta generación es lamás educada de la historia, mucho más educada que la generación anterior. Y sin, embargo, resulta mucho más ignorante.
Los medios de comunicación, la masificación de la educación y de la producción impresa, y la mera cantidad de información disponible explica la primera parte de la tendencia. No obstante lo innovador que parece esa idea, ya en 1933, el notable pensador español Don José Ortega y Gasset, alertaba sobre el «hombre masa». Un hombre al que la prosperidad le ha dado una noción superficial del cambio, al punto en que llega a creer que tiene «derecho» al cambio. El fenómeno latinoamericano de la Revolución de las Expectativas Crecientes, y de la hoja de populismo distributivo que ha generado solamente se explica en esa ignorancia de la masa educada. El hombre masa no sabe cómo es ese proceso de cambio e innovación que le ha hecho su vida mejor. Ni siquiera sabe que el cambio es el producto de los esfuerzos de algún individuo que busca su realización en un frágil orden social que puede ser destruido de cuajo, como lo hemos visto acontecer. El hombre masa cree que el cambio y el progreso es inevitable, y lo demanda y exige. Y en el camino lo destruye.
He allí el reto. A ustedes que lo han educado, que le han dado esa nueva cultura popular, también les corresponde sacarlo de su ignorancia. Es a ustedes a quienes corresponde difundir esa buena noticia cuyo momento ya llegó. ¿Cómo es la sociedad que queremos para el hombre nuevo? ¿Qué orden económico le corresponde? «Si el Estado se anexiona tantas esferas de actividad ya no es una con la idea o ilusión de que van a funcionar mejor en sus manos; es para que no funcionen fuera de él. E para suprimr uno tras otro los obstáculos que limitan su poder» «El Estado, mientras se ocua en devorar los centros de iniciativa que son exteriores a él, hace cada vez peor su verdadero trabajo, gobierna cada vez peor »Jean Francois Revel, «El Rechazo del Estado»