Año: 31, Mayo 1989 No. 677

N. D. El Dr. Madsen Pirie es Presidente del Instituto Adam Smith, de Londres, y uno de los pioneros de la privatización. Es autor del clásico «TEORIA Y PRACTICA DE LA PRIVATIZACION», obra editada en Español por el CEES en 1987, y disponible en este centro. Este artículo es una síntesis del capítulo introductorio, hecha por Carolina de Bolívar y Erick Guerrero Rosas, ambas de la Organización del Premio Ludwig von Mises, de México.

10 Razones para Privatizar

Madsen Pirie

El aspecto dominante en la actualidad es el de un mundo regulado y reglamentado, y mucha gente se pregunta ya cuánto tiempo pasará hasta que el crecimiento del sector público llegue al punto en el que la restricción del sector privado se convierta en absorción total.

Como una rueda dentada que sólo puede girar en una dirección, el tamaño del gobierno aumenta, pero jamás disminuye. Se pueden encarar nuevos proyectos, pero los viejos no pueden deshacerse.

El sistema económico se caracteriza precisamente por el considerable tamaño de su sector público que es el mayor consumidor, el empleador de mano de obra más grande y, con mucho el que más gasta.

UN NUEVO ENFOQUÉ

Es en este escenario donde está surgiendo el término «privatización», que supone la transferencia de la producción de bienes y servicios del sector público al sector privado.

El efecto de la privatización es controlar el crecimiento del sector público mediante su gradual sustitución. De esta forma, se hace posible disminuir el grado de participación del gobierno en la economía.

El fenómeno de la privatización no es especifico del Reino Unido: el fuego se está propagando rápidamente. Tanto Alemania Occidental, como Bélgica y otras economías occidentales, están dando fe de ello.

En el Pacífico está comenzando a dominar el pensamiento japonés. Malasia, Singapur y Taiwan ya tienen grandes proyectos privatizadores en marcha; incluso países comunistas como Vietnam y la República Popular China han sido afectados por su progreso.

Parte del carácter universal del llamado a la privatización radica en el hecho de que no se trata de una política, sino de una orientación. Es una orientación que reconoce que la regulación que el mercado impone a la actividad económica es superior a cualquier otro tipo de regulación que el hombre pueda concebir e implementar por la vía de ley.

El efectuar comparaciones más duras y realistas, ha permitido modificar la percepción intelectual que tenemos acerca del papel que debe desempeñar el sector público. Sólo un examen sistemático conduce al reconocimiento de sus limitaciones.

DIEZ AREAS DE PROBLEMAS

El resultado de tales estudios comparativos, permiten identificar diez problemas a los que se enfrenta el sector público cuando se encarga de desempeñar actividades económicas y que fundamentan el cuestionamiento de la capacidad gubernamental para producir y distribuir bienes y servicios.

Esos problemas son:

1) Costos de Producción.

Varios estudios han comparado los costos de producción de bienes y servicios en el sector público con los correspondientes al sector privado, y todos ellos han concluido que, por término medio, los costos del sector público son bastante mayores.

La industria privada británica tiene unos costos de producción que se evalúan en un 33% menos que en el sector público. En los Estados Unidos esta cifra llega a alcanzar el 40% y en Alemania Occidental la industria privada produce bienes y servicios a unos costes menores del 50% que su contrapartida pública.

Los estudios demuestran que las presiones del mercado para mantener los costos bajos y los beneficios altos, disciplinan al sector privado mejor que los deseos de economizar del sector público.

2) Eficiencia.

Los estudios indican que las operaciones públicas tienden a utilizar mayores niveles de mano de obra para idénticas operaciones, así como que también se muestran menos eficientes en la utilización de su maquinaria.

Una vez más, la conclusión parece ser que las exigencias de la competencia y la necesidad de obtener un beneficio hace que las empresas privadas sean menores y más eficientes que su contrapartida pública. Una empresa privada está condenada a la bancarrota si no consigue mantenerse al nivel de la competencia, cuando el sector público en raras ocasiones está sometido a tal perspectiva. La diferencia de penalizaciones a las que tienen que hacer frente, parece ser entonces la fuente de donde proceden los distintos rendimientos.

3) Costos laborales.

Los costos de mano de obra son a menudo la clave de la diferencia del nivel de eficiencia.

Entre los sectores público y privado. El principal factor aquí parece ser la capacidad del sector público de repercutir acuerdos salariales directamente sobre los contribuyentes que tienen que financiar la actividad.

Una empresa privada no goza del mismo poder pues los precios han de mantenerse competitivos. Así dentro del sector privado hay una mayor propensión a negociar salarios con una mayor preocupación por los efectos en los costes.

El consumidor forma parte tácita en tales negociaciones. Si les consumidores no están de acuerdo con los más elevados costes reflejados en los precios, buscarán sus productos en algún otro sitio. En el sector público el consumidor está atrapado porque no dispone de otra alternativa.

Así entonces, la tendencia hacia prácticas laborales no económicas, es una consecuencia del monopolio que normalmente caracteriza a las actividades públicas y juegan a favor de los sindicatos.

4) Costos de capital.

Dentro de las actividades públicas existe un considerable grado de presión política para reducir las inversiones de capital en favor del aumento de los gastos de operación.

El sector público se caracteriza por su tendencia a aumentar la proporción de gastos corrientes sobre el total de gastos y a disminuir la correspondiente a los gastos de capital.

Esto significa que la actividad del sector público tiene lugar a menudo en condiciones de equipamiento obsoletas.

Se rechaza la nueva tecnología ahorradora de trabajo y reductora de costes. La provisión de servicios mejores y más valiosos queda así retrasada y el stock existente de capital es utilizado más tiempo que establece su vida útil.

En oposición a esta tendencia, se da en el sector privado una constante renovación. A no ser que una empresa se mantenga al día, cualquier empresa rival puede situarse con procesos más baratos o con bienes y servicios más valiosos, capturando con ello el mercado demás baratos o con bienes y servicios más que se han quedado rezagadas. Prácticas empresariales sanas, siempre prevén adecuados fondos para el mantenimiento y la adquisición de equipos de capital.

5) El control de los consumidores.

El consumidor es capaz de ejercer cierto grado de control sobre la empresa privada mediante su decisión de compra. Los bienes y servicios han de estar orientados hacia la satisfacción de sus necesidades, si es que se quiere obtener beneficios. Pero allí donde el consumidor no tiene Otra alternativa más que la utilización y el paso de lo que le es suministrado públicamente, este grado de control está ausente.

Esto explica por qué ciertas actividades del sector público sirven claramente más a los intereses de la fuerza de trabajo que a los intereses de los consumidores.

No es extraño pues, que los horarios de apertura o disponibilidad de un servicio público se establezcan con arreglo a los deseos de los administradores y los funcionarios. De igual modo los precios y la calidad responden a los intereses de los productores.

Resulta tristemente irónico el que las empresas privadas estén más bajo del control del público en general que aquellas que son «propiedad pública».

6) Innovaciones y flexibilidad.

Las empresas privadas buscan constantemente nuevos productos y para dotarse de competitividad, conscientes de que no actuar así, pueden terminar en la bancarrota.

Sin embargo, el grado de innovación en los procesos públicos es mucho menor, mientras que un bien o servicio producido privadamente puede cambiar hasta su irreconocibilidad.

El deseo de prolongar el uso del capital más allá de su vida útil, la reticencia de los poderosos sindicatos públicos a aceptar cualquier cambio y la ausencia de recompensas para la creatividad empresarial, todo ello hace que el sector público se adapte más lentamente a las nuevas ideas, se sumerja en la rutina y sea menos adaptable a las cambiantes circunstancias.

7) El proceso de toma de decisiones.

Las decisiones que se toman en el sector privado de la economía, descansan básicamente en criterios económicos.

Las empresas tienen que adaptar sus decisiones al mercado Han de contar con el nivel de la demanda y el precio adecuados, así como de la disponibilidad de capital. De igual forma, tienen que utilizar sus conocimientos, acerca del mercado. En el sector público, por el contrario, muchas de las decisiones más importantes se toman sobre bases políticas.

Los negocios privados viven en el mundo económico mientras que los negocios estatales están en la arena de lo político, cada cual regido por sus propias leyes. Aquí las decisiones se toman en base a la popularidad del gobierno y cómo va a verse afectada.

Sin embargo, los objetivos políticos únicamente pueden ser perseguidos a costa de los objetivos económicos. Por esto, inevitablemente, el sector público no opera con el grado de eficiencia alcanzado por el sector privado orientado hacia el mercado.

8) Condiciones para el equipamiento.

La gente protege su propiedad de tal forma que trata de mantener su equipamiento en un buen estado, reparándolo antes de que los daños lo deterioren aún más. La razón obvia es el deseo de evitar pérdidas y gastos.

Para la empresa privada resulta de capital importancia el estar bien cuidada, pues sólo los equipamientos modernos, bien mantenidos y limpios son capaces de aumentar las ventas y los beneficios. Estos motivos están ausentes en el hábito de la propiedad pública.

Ciudadanos que protestarían con vehemencia contra ataques a la propiedad privada, parecen estar resignados al vandalismo y al mal uso de los bienes comunes. Esta es la razón del dramático contraste que existe entre la empresa privada reluciente, limpia y atractiva, y el desaliñado y sórdido aspecto de una empresa pública.

9) Interrupciones en el servicio.

Aunque muchos bienes y servicios fueron a parar a manos del gobierno para garantizar su suministro, una atenta mirada demuestra que lo que se ha conseguido es justamente lo contrario.

La actividad pública es más vulnerable a las interrupciones. La razón es la concentración de poder. La posibilidad de huelga en el sector monopolista del gobierno es más atractivo. El puesto de trabajo se encuentra menos en peligro. El eclipse es total y siempre existe la presión pública sobre el gobierno para restaurar la prestación del servicio, lo cual favorece las peticiones de esos sindicatos.

En cambio, en el sector privado, una huelga puede traer como consecuencia la pérdida permanente de clientes desplazando así a la empresa del mercado, ya que el público puede dirigirse hacia los competidores. Por tanto, el suministro privado ofrece, un grado mucho mayor de seguridad en la continuidad del servicio que cuando éste se realiza públicamente.

10) Responsabilidad en el control de costos.

El alza de los costes, y por tanto en los precios de bienes y servicios privados, deja abierta la posibilidad al consumidor de dirigirse hacia competidores más baratos; utilizar bienes sustitutivos o consumir menos. Por este motivo, las empresas privadas han de estar siempre alertas a cualquier posibilidad de reducir los costes, para así atraer el capital financiero.

El sector público por el contrario, muestra inmunidad hacia los controles de costes pues son financiados a través de los impuestos. Esto explica por qué los funcionarios públicos tienen poco interés en disminuir los costes. De hecho, muchos son los que tienen intereses justamente contrarios ya que el ahorro en los gastos públicos, raras veces benefician a aquellos burócratas que se supone han de acometer la reducción de costos.

La tendencia de la actividad pública es, por tanto hacia un aumento anual y no lamentado de los costes; un crecimiento que está más allá de la capacidad de control del gobierno, y más allá de su capacidad para invertir la tendencia.

Esto trae como consecuencia, una presión constante sobre las tasas impositivas, siendo así que mientras estos fondos se necesitan para la expansión y desarrollo de los objetivos privados, son desviados y consumidos por la ineficiente actividad estatal

LIBERTAD PRIVADA

«La propiedad privada es fruto del trabajo; la propiedad es deseable, es un bien positivo del mundo. Que alguien sea rico muestra que otros también pueden hacerse ricos, y es por esto un estímulo para la industria y la empresa».

«No dejes que aquel que no posee una casa destruya la casa de otro, sino déjalo que trabaje con diligencia y que construya una propia asegurando así, con el ejemplo, que la suya no esté expuesta a violencia cuando ya esté construida».

«No se puede lograr la prosperidad desalentando una economía prudente. No se puede fortalecer a los débiles debilitando a los fuertes. No se puede ayudar al asalariado restringiendo al patrono. No se puede llevar adelante la hermandad del hombre alentando el odio de las clases. No se puede ayudar al pobre destruyendo a los ricos. No se puede establecer una economía sana con empréstitos. No se puede evitar una calamidad gastando más de lo que se gana. No se puede forjar carácter y valentía, quitando al hombre su iniciativa e independencia No se puede ayudar al hombre permanentemente, haciendo por él lo que él pudiera y debiera hacer por sí mismo».

ABRAHAM. LINCOLN, 1848

«Nuestra libertad de elección es una sociedad basada en la libre competencia reside basada en la libre competencia reside en el hecho de que, si una persona no quiere satisfacer nuestras necesidades, podemos buscar otro proveedor. Pero si nos hallamos ante un monopolista, estamos a su arbitrio. Y un gobierno que dirija todo el sistema económico, sería el más poderoso monopolista que pueda imaginarse».

Friedrich A. Hayek, «CAMINO A LA SERVIDUMBRE», 1944