Año: 33, 1991 No. 738

N. D. La libertad tiene un valor económico. La libertad y la prosperidad van de la mano, aunque a veces se nos olvide.

En esta nota, extractada del Journal of Political Economy, Vol. 96, de junio de 1988, el autor presenta una síntesis de Sus conclusiones respecto al papel de la libertad económica y la prosperidad. El autor, Profesor de la Universidad de Dallas, ha continuado esa investigación y recientemente publicó sus hallazgos en un libro bajo el sello de Transaction Books.

LIBERTAD Y DESARROLLO ECONOMICO

Por Gerald W. ScuIIy

¿Qué progreso económico ha alcanzado la humanidad en tiempos modernos y cuánto, de este progreso, ha sido determinado por la estructura institucional escogida y diseñada para generar estos avances? En este estudio encontramos que las naciones que han escogido la supresión de las libertades económicas, civiles y políticas han afectado negativamente el nivel de vida de sus ciudadanos.

Hay dos paradigmas contrastantes que apuntan hacia el camino por el cual el hombre progresa económicamente: individualismo y estatismo. Los dos paradigmas son viejos y todavía están siendo debatidos. La visión de que la dirección estatal estimula el progreso económico es la más vieja. La sabiduría del Estado en crear las condiciones para el progreso económico por medio de intervención y regulación fue primero articulada sistemáticamente por los mercantilistas. En los tiempos modernos, la intervención estatal es justificada por la tesis del «círculo vicioso de la pobreza». Esta tesis ha sido elaborada sustancialmente por Myrdal.

La visión contrastante es que el progreso económico se maximiza si los individuos tienen el derecho de tomar sus decisiones sin ser molestados por el Estado. La conceptualización de la sociedad como un vínculo de los acuerdos privados que son mutuamente beneficiosos aparece en la teoría de la política contractual de David Hume; el concepto de «norma» como instrumento de sanción de los acuerdos privados está en los escritos de Sir Edward Coke y la teoría económica y el principio de laissez-faire en las obras de Adam Smith.

Para la escuela clásica, los derechos son una precondición del progreso humano. La vida, la libertad y la propiedad no son atributos separables; la disminución de uno disminuye a los otros. La seguridad de los derechos afecta su valor (utilidad). Evidentemente, algunos prospectos tienen más valor que otros menos seguros. La seguridad de derechos conlleva a más riqueza individual (nacional). La seguridad de la propiedad y la certeza acerca del reclamo legal con relación a las fuentes de ingresos conllevan a tasas de acumulación de capital más elevadas. La acumulación de capital de un sine qua non para el desarrollo económico.

La gran preocupación del siglo veinte, después de la reconstrucción de las economías destruidas por la guerra y la restauración del orden económico internacional, ha sido la mejoría del nivel de vida de las naciones subdesarrolladas. La idea de moda era de que la brecha entre las naciones ricas y pobres era causada por un círculo vicioso de pobreza que requería medidas dacronianas para romperlo. El remedio para romper el círculo, según este enfoque, es el control estatal y la planificación económica. En las relaciones comerciales de una nación con el mundo, las restricciones a la importación, los subsidios a las exportaciones y los controles de cambio son las políticas comerciales apropiadas según esta corriente. La teoría de la ventaja comparativa y del libre comercio son vistas como erróneas.

Adam Smith, claro está, no hubiera estado de acuerdo con esto. El interés propio promueve el bienestar general. Para sus predecesores mercantilistas, la riqueza nacional era el atesoramiento de metales preciosos en poder de la población. Existían políticas para incrementar sus sumas. Para Smith, la riqueza nacional era la suma de las riquezas individuales.

Para el mercantilista las instituciones legales, políticas y económicas del mercantilismo encontraban justificación en el interés público de incrementar la riqueza nacional. Smith condenaba esta estructura institucional y la definía como anatema de los intereses privados. Partiendo de su alegoría del funcionamiento espontáneo de la libertad natural como una «mano invisible», las políticas mercantilistas entraban en conflicto con el interés público.

Los efectos de la estructura de los derechos de propiedad sobre la asignación de recursos dentro de las empresas son bien conocidos. Las economías pueden ser vistas como empresas grandes. Así como la eficiencia de las empresas es afectada por la estructura de los derechos de propiedad, así también se afecta la eficiencia de las economías. Las compañías escogen una forma de organización particular, pero el sistema político, social, legal y económico dentro de las cuales las empresas toman sus decisiones es exógeno para las mismas. En cambio, las economías o las naciones determinan la estructura de derechos o las «reglas del juego» dentro de las cuales los agentes económicos individuales toman sus decisiones. Esta selección de la estructura institucional de la economía, tiene consecuencias para la asignación eficiente de los recursos en la economía.

Los datos de los países y sus marcos institucionales empleados en este estudio vienen principalmente de dos fuentes: Summers y Heston (1984) han construido series económicas comparables internacionalmente para un gran número de países durante el período 1960-80. Los datos sobre las características institucionales de los países aparecen en Gastil (1982), quien anualmente ha publicado (desde 1973) los «Rankings» de países de acuerdo al grado de libertad política y civil, del tipo de sistema económico y otras medidas de libertad. Las variables institucionales utilizadas en este estudio son promedios de los «rankings» de Gastil para el período de 1973-80.

Las variables empleadas para capturar algunos de los efectos de la estructura institucional en el desarrollo económico fueron el nivel de la libertad política, civil yeconómica en las naciones del mundo. Gastil ha creado dos medidas del grado de libertad: libertad política y libertad civil. Las libertades políticas (civiles) son calificadas por él desde 1 (el nivel más elevado de libertad) hasta el 7 (el más bajo). El nivel de las libertades políticas está basado en el grado en el cual los habitantes de un país tienen control sobre sus gobernantes. Los «rankings» de los derechos civiles miden los derechos de la persona con relación al estado (Ej.: independencia del Organismo Judicial o la libertad de prensa). Gastil mide la libertad económica de dos maneras: Categoriza los sistemas económicos como capitalistas, capitalistas-mixtos o socialistas. También describe el nivel de libertad económica como: alta, media alta, media, media-baja y baja.

En promedio, las sociedades políticamente abiertas crecieron a una tasa compuesta real por cápita de 2.5% anual comparada con una tasa de 1.4% en las sociedades políticamente cerradas. En promedio, las sociedades que se suscriben a leyes y reglas de juego claras crecieron a una tasa de 2.8% comparada con una tasa de 1.2% para las sociedades donde los derechos del estado se anteponen a los derechos individuales. En promedio, las sociedades que se suscriben a los derechos de propiedad privada y a una asignación de los recursos a través de los mercados, crecieron en una tasa de 2.8% comparado a una tasa de 1.1% para las naciones donde los derechos de propiedad privada están limitados y el Estado interviene en la asignación de recursos. Así, la estructura institucional no es solamente una explicación estadística significativa de las variaciones en la tasa de crecimiento del producto interno bruto real per-cápita entre los países sino que manifiesta un grado de determinación considerable. Las tasas de crecimiento en las sociedades que proscriben las libertades políticas, civiles y económicas son solamente de 40% a 56% (dependiendo del atributo) de las sociedades en donde los derechos individuales están protegidos.

La tasa de crecimiento compuesta del producto interno real per-cápita estimada para la nación promedio que tiene una estructura institucional con un alto nivel de libertades políticas, económicas y civiles fue de 2.7%. La tasa de crecimiento estimada para la nación promedio con una estructurainstitucional donde los derechos políticos están proscritos, los derechos estatales se anteponen a los derechos individuales, la propiedad privada está restringida y el Estado interviene en la asignación de recursos, es de 0.9% anual. Por lo tanto, la tasa de crecimiento promedio de las sociedades donde estas libertades están restringidas, equivale a un tercio de las sociedades libres. Estas restricciones combinadas sobre la libertad constituyen un impuesto de 67 por ciento en la riqueza de los ciudadanos de los estados que limitan estas libertades.

La economía promedio que es políticamente abierta, en donde los derechos individuales se anteponen a los privilegios del estado, o donde prevalecen la propiedad privada y la asignación de los recursos a través de los mercados, tuvo un nivel de eficiencia de 0.76. Por otro lado, la economía promedio políticamente cerrada, en la cual los privilegios estatales prevalecen, o donde la propiedad privada y la asignación de recursos a través del mercado están limitados, tuvo un nivel de eficiencia de 0 35. Por lo tanto, las sociedades donde las libertades son promovidas, operan con una eficiencia dos veces más alta que la de las sociedades de controles. Alternativamente, másdel doble de la producción sería producida en las sociedades que hoy son controladas, si en ellas prevaleciera la libertad.

INDICE DE LIBERTAD ECONOMICA

« Un índice objetivo de la libertad económica permitiría monitorizar en que dirección se mueve un estado, indistintamente de la retórica y la propaganda. Si hacia un sistema en que los ciudadanos van ganando cada vez más libertad y disponen cada vez de una mayor proporción del fruto de su trabajo, o si el Estado los conduce, sin darse cuenta, por el camino de la servidumbre.»

Juan F. Bendfeldt, (1989)