Año: 33, 1991 No. 740

N. D. Este ensayo fue tomado de «NOTES FROM FEE» (sep. 1965) y traducido el mismo año por Hilary Arathoon.

PRINCIPIOS DE ECONOMIA PARA NIÑOS Y NIÑAS

Por Leonard E. Read

Se me ha instado, una y otra vez, a que desarrollemos un programa para enseñar economía a los jóvenes, por considerar que son las futuras generaciones las que en realidad cuentan. Y un número igual de veces me he negado, alegando ignorancia de cómo hacerlo.

Tratar de idear la forma de impartir lecciones de economía a personas mayores me ha parecido trabajo harto difícil, pues sólo hay uno que otro que demuestra interés o aptitud para el tema. Pero hemos seguido tratando, y después de largos años, hemos llegado a la conclusión que la mejor forma es dejarlos solos hasta que ellos mismos busquen dicha instrucción y la información que estamos capacitados a impartir. En otras palabras, nuestro trabajo es el de concentrarnos en mejorar nuestro propio entendimiento del problema y practicar la libertad, confiados en que otros se sentirán atraídos precisamente en el grado en que nosotros podamos demostrar progreso personal.

Por eso es que constantemente procuramos entender mejor, y tratamos de explicar y aplicar la economía de la especialización y de la división del trabajo, de la libertad en las transacciones, así como la teoría de la utilidad marginal del valor y la confianza en el ordenamiento que ofrece el mercado libre como guía a las actividades creativas y de intercambio.

¿Existe alguna manera de presentar estas ideas complejas a los niños de modo que se sientan atraídos hacia el mercado libre como forma de conducta social? Quizás. Pero primero, consideremos nuestra materia prima, o sea los jóvenes mismos que habremos de educar.

Hay quienes ve en cada niño un pequeño salvaje equipado entre otras cosas con órganos y músculos sobre los cuales no puede ejercer control, con afán de autopreservación, con impulsos agresivos y emociones como la cólera, el miedo y el amor, sobre los cuales a su vez tampoco tienen control y que, en el proceso de su crecimiento, es normal para cada niño el ser sucio, peleonero, respondón, desobediente y evasivo. «Sólo con el crecimiento puede el niño sobreponerse a ese comportamiento delictuoso», dicen los que apoyan dicha tesis. En lo personal, no participo de esta forma Freudiana de considerar el génesis de la raza humana. Prefiero considerar al niño como una planta delicada que se inicia, con todo el potencial de belleza y felicidad que acompañe a un organismo de tal naturaleza en el acto de crecer. Claro está que en cada caso, desde el punto de vista crítico del adulto, puede haber una aparente desorganización, falta de coordinación y de armonía. Sin embargo, la capacidad de armonía y belleza está presente.

Ya sea que al niño se le considere como un bruto bárbaro o algo bello en proceso de formación, lo que nos corresponde es ayudarle a salir del estado de ignorancia en sus relaciones con otros semejantes y a entrar en armonía con las leyes universales que gobiernan la condición humana. El niño es una extensión de la responsabilidad de los padres y esa responsabilidad incluye la de encauzarlo en la dirección de una comprensión sana de la economía. A continuación haré algunas sugerencias, pero de ningún modo considero haber agotado el tema, ni todas las posibilidades:

«SI BOTAS ALGO, RECOGELO.

Esto es fácil de enseñar, especialmente por los padres que procuran practicar ellos mismos esta regla. Es algo elemental el asumir responsabilidad por la propia acción y no descargar nuestras faltas sobre los demás. El niño que ha aprendido a dar este primer paso, y continúa en el mismo camino hasta volverlo habitual, llegará al día en que para salir avante de las dificultades económicas que se le presenten, como resultado de sus propios errores, volverá los ojos hacia sí en vez de buscar ayuda en los demás. Y lo más seguro es que nunca llegue a ser una carga para la sociedad.

Un verdadero auto-dominio tiende a desarrollar una rara y valiosa facultad: la habilidad de poder controlar con su voluntad, sus propias acciones. Una persona tal no se sentirá tentada a cambiar postura por causa de presiones, opiniones variables, nociones populares, etc. El será su propio amo.

El recoger lo que uno bota tiene su compensación en que ayuda a ordenar la mente. Cuando se vuelve instintivo, es un acto que proporciona gozo y en ocasiones conduce a recoger también lo de los demás. Proyectado hacia la vida adulta, esto luce como una actitud caritativa en el sentido Judeo-Cristiano el deber personal de uno hacia los menos afortunados.

«SI ABRES UNA PUERTA, CIERRALA»

Esta es consecuencia de la anterior1 es únicamente otra práctica que confirma la sabiduría en completar cada una de las transacciones de la vida.

Dice Emerson: «Un dualismo inevitable divide la naturaleza en dos partes iguales, de suerte que cada cosa es una mitad e implica otra que la integres tal vemos en el espíritu y la materia, el hombre y la mujer, lo par y lo impar, lo subjetivo y lo objetivo, lo interior y lo exterior, encima y debajo, movimiento y reposo, sí y no».

Para la educación de los niños, yo añadiría: «botar, recoger»; «abrir, cerrar».

«Sí PROMETES ALGO, CUMPLELO.

El caos social que hoy nos aflige tiene su mejor aliado en las promesas incumplidas. Los niños que no han sido educados a cumplir con su palabra, suscribirán tratados solamente para violarlos; tratarán de llegar al poder, a base de votos ficticios o inexistentes, incumplirán los contratos ya pactados, usarán medios políticos para expropiar la propiedad ajena; venderán sus almas para ganar fama, fortuna o poder. No sólo dejarán de ser honrados, sino tampoco atenderán los dictados de su propia conciencia. Por el contrario, los niños que han sido educados a cumplir sus promesas, no dejarán de respetar sus compromisos, venga lo que venga. La integridad será su marca de distinción.

«CUALQUIER COSA QUE PRESTES, DEVUELVELA»

Esta es otra forma de cumplir con lo prometido. El acatar estos principios o consejos, desarrollará un respeto por la propiedad privada, una de las premisas mayores que acompañan a una doctrina económica sana. A ninguna persona que recibiera una educación parecida, se le ocurriría beneficiarse a costa del vecino. Los políticos del Estado Benefactor y los partidarios de la Planificación Estatal, no son producto de esta clase de entrenamiento. El socialista, es cierto, cumple con los compromisos personales adquiridos por él; pero, desecha cualquier obligación de pagar cuando promueve políticas en nombre del público. No han sido educados a comprender que el principio de compensación rige en todos sentidos.

«APRENDE A JUGAR ELJUEGO DE DAR: GRACIAS»

Para que este juego tenga éxito, se necesitaba participación de un padre muy brillante y de un niño con mucha percepción. Puedo bosquejar la idea, pero no puedo enseñarles cómo deben inculcarla. Una vez que uno la ha logrado captar, la idea es la sencillez misma. Sin embargo, es tan escurridiza que a pesar de haber transcurrido 33,000 años desde la época del hombre de Cro-Magnon, dicha idea no fue descubierta sino hasta hace apenas un siglo: El valor de un servicio se determina no en forma objetiva según el costo de producción, sino subjetivamente por lo que otros estarían dispuestos a dar en un intercambio libre. Es decir que el génesis u origen de la ciencia económica y del mercado libre está basado en este concepto subjetivo de la utilidad marginal en la teoría del valor. Puede calificarse en forma más acuciosa como: «la teoría del valor del mercado libre».

Para repetir un ejemplo usado con anterioridad: Cuando un ama de casa, al hacer sus compras paga veinticinco centavos por una lata de frijoles, significa que valen más para ella los frijoles que los veinticinco centavos que dio a cambio; significa también que, para el dueño de la abarrotería, valen más los veinticinco centavos que la lata de frijoles. Si el ama de casa considera de mayor valor los veinticinco centavos que la lata de frijoles, no efectuaría la transacción. Si el abarrotero valuara más su lata de frijoles que los veinticinco centavos que recibió tampoco efectuaría el intercambio. El valor, tanto de los veinticinco centavos, como el de la lata de frijoles (sin tomar en cuenta consideraciones de otra naturaleza), se determina por los juicios subjetivos que hacen las partes contratantes. El esfuerzo requerido para obtener los veinticinco centavos por una parte, o para adquirir los frijoles por la otra, no interviene para nada en el valor ya sea de los frijoles o de los veinticinco centavos.

Repito: El valor de cualquier bien o servicio se determina según lo que otro esté dispuesto a dar por él en un intercambio voluntario, sin mediar coacción que le obligue a actuar en contra de su voluntad. Al final de la transacción, el abarrotero, si es persona educada, dice: «GRACIAS», porque a su juicio ha ganado. Igualmente justificado es que el ama de casa también se preocupe por dar las «GRACIAS», porque en su opinión, ella también ha ganado. Por consiguiente no es errado describir esta forma de transacción como: «El sistema de vida económica que procura la complacencia mutua y en el que priva el agradecimiento».

Este concepto del valor ha sido puesto en práctica por el hombre común desde milenios atrás, mucho antes de que fuera identificado por los teóricos de la economía, como el sistema más eficaz para alcanzar el bienestar económico general. Y siguiendo este mismo patrón puede enseñársele al niño para que lo practique mucho antes de que esté en posibilidad de comprender la teoría. ¿Al intercambiar juguetes, canicas, o lo que sea, con otros niños, no será posible que aprenda a dar las «gracias» por el favor que se le ha hecho? ¿No será posible que aprenda a hacerlo en la misma forma que espera que lo haga con él su compañero? Debe comprender que hay algo turbio cuando esto no sucede, y que cuando se expresan las gracias mutuamente es porque ambos han ganado. Lograd inculcar esto a los niños y habréis sentado la base para la comprensión de una sana economía.

«NO HAGAS A OTRO LO QUE NO QUIERAS PARA TI»

La filosofía moral es la investigación y el estudio de lo que constituye el bien y el mal. La economía es una parte de esta disciplina o sea: el estudio de lo que es el bien y el mal en los asuntos económicos.

El mercado libre es la «Regla de Oro» en su aplicación a la economía. Es por ello que la economía de mercado depende de la práctica de la «Regla de Oro».

Que la «Regla de Oro» pueda expresarse y enseñarse en tal forma que sea comprensible al niño antes de llegar a la adolescencia es dudoso, su comprensión requiere una naturaleza moral, la cual es una facultad que raramente se adquiere antes de la adolescencia y, en algunos casos, no se adquiere jamás.

Pero el esfuerzo que se haga al enseñarles la «Regla de Oro» a los niños dará, a lo menos, por resultado el que los padres se preocupen por observarla mejor. Los niños que son muy impresionables, se guían más por la conducta paterna, que por regaños y advertencias. Es así como el intento de enseñar este principio básico y fundamental de mora y justicia, que forzosamente nos ha de llevar a un comportamiento ejemplar, puede servir de guía al niño, primero con su imitación y después en la observancia y práctica habitual de dicha regla en todos sus actos.

Los principios que anteceden, que, cubren apenas unas cuantas sugerencias de cómo los niños y niñas pueden comenzar a aprender de economía, pueden predicarse y enseñarse. Pero, son el ejemplo de quien predica, las enseñanzas no serán aprendidas.

Muchos pensarán que estas orientaciones no caen dentro de lo que es la ciencia económica en sí, pues creen que economía tiene más que ver con estadísticas y gráficas. Se nos olvida que la economía se refiere al proceso de decisiones que toman las personas y que todas las decisiones tienen una dimensión moral. Las grandes verdades de la economía nacen en los valores éticos.

«Instruye al niño en su camino, que aún de viejo no se apartará de él».

Proverbios 22:6

LEONARD E. READ

(1898-1983)

Toda su vida productiva la dedicó a explicar que existe una relación entre los fundamentos morales que guían las relaciones sociales de las personas y el funcionamiento eficaz del sistema económico.

Leonard nació en un pueblito de Michigan y destacó como deportista y estudiante. Llegó a ser Director Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Los Angeles, una de las de mayor membresía del mundo. Tras retornar del servicio militar en la II Guerra Mundial, llegó a la conclusión que en Occidente estábamos olvidando los valores morales que lo fundamentan, y que nos conducen al progreso.

En 1946 se trasladó a Nueva York, en donde con el apoyo de unos amigos y empresarios. estableció la FOUNDATION FOR ECONOMIC EDUCATION, F E E. Desde entonces se publica la nueva revista FREEMAN, y los seminarios en su sede en lrvington on Hudson son famosos.

Read enseñaba una cosa: Que existen ciertas verdades sobre la conducta humana deliberada que no aceptan compromiso. Esos son los valores. Hay sólo unos cuantos hombres que tienen principios y muchos más que no. La mayoría vive en el compromiso, y muchos otros nunca han cuestionado cómo debieran actuar a la luz de la ETICA DE LA LIBERTAD.

El CEES rinde homenaje en este número de aniversario a la memoria de Leonard E. Read, y de quienes como él, han actuado con integridad y valor moral en la defensa de la libre empresa. Despedimos así a nuestro amigo, el lng. Ernesto Rodríguez Briones, socio fundador de este centro.

LA ETICA DE LA LIBERTAD

Por Francisco Pérez de Antón

En cooperación con la Editorial Libro Libre, de Costa Rica, el CEES se complace en anunciar la publicación del tratado de ética empresarial escrito por el distinguido empresario, editorialista y profesor universitario.

El autor, con su conocida erudición y ameno relato, enlaza la teoría económica del mercado con los fundamentos morales de la tradición judío-cristiana.

Demuestra «que en el sistema social de la libre empresa, la verdad y lo bueno, esto es, lo económico y lo moral, convergen en singular armonía». Para ello define con claridad sus fines, a la vez que justifica con precisión y coherencia sus medios. «Ello nos permitirá concluir que siendo la libre empresa un sistema económicamente más eficiente es, además, un orden moralmente superior».

ETICA DE LA LIBERTAD es un excelente regalo navideño personal o corporativo. Comparta con sus amigos, colaboradores, clientes o parientes, este nuevo libro.